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lolita vladimir nabokov

Lolita de Vladimir Nabokov

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Título: Lolita

Autor: Vladimir Nabokov

Editorial: Anagrama

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Última actualización: 21 agosto, 2019 1:38 pm

Sinopsis de Lolita de Vladimir Nabokov

La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción «perversa» por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert. “Lolita” es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los picnics de Lewis Carrol.

Reseña de Lolita de Vladimir Nabokov

Efectivamente, Lolita de Vladimir Nabokov es una historia perversa, que difícilmente puedo clasificar como “historia de amor”. En mi opinión, no hay en la novela atisbo de amor, sino obsesión, perversidad y lujuria. Aún así, es una de esas novelas que hay que leer alguna vez.

La historia de Lolita de Vladimir Nabokov

Humbert Humbert es un profesor cuarentón, como bien reza la sinopsis. Desde el principio, nos muestra su debilidad: las nínfulas:

“Hay muchachas entre los nueve y los catorce años de edad, que revelan su verdadera naturaleza, que no es la humana, sino la de las ninfas (es decir, demoníaca), a ciertos fascinados peregrinos, los cuales, muy a menudo, son mucho mayores que ellas (hasta el punto de doblar, triplicar o incluso cuadriplicar su edad).

Y así, con ese tono de víctima tan natural, nos cuenta esa historia de “amor” con Lolita, su nínfula.

Lolita, la nínfula

Lolita es ésa nínfula protagonista en la historia, por la cual, Humbert siente devoción. Es la hija de la arrendadora de una casita temporal que Humbert alquila y donde combiben los tres. Esta situación propicia los encuentros entre ambos.

Lolita se muestra desde el principio como una niña atrevida, contestona, caprichosa e inteligente -o así lo vemos a través de los ojos de Humbert-. Pueden haber discrepancias entre si realmente Lolita es “corrompida”, o incluso “violada”, por Humbert o es ella quién lo atrae a conciencia y ya estaba, en cierto modo, pervertida.

Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos siempre fue Lolita.

En cualquier caso, no hay que olvidar que todo lo vemos a través de los ojos, recuerdos y descripciones de Humbert por lo que puede haber cierta subjetividad. Por otro lado, atendiendo a la moralidad, sin duda, no es correcto. Y de aquí, para mí, es de donde surge la “obra de arte”: una pluma exquisita y delicada que nos cuenta una historia perversa de un modo que a veces, no lo parece.

La sexualidad y el erotismo en Lolita de Vladimir Nabokov

A pesar de la carga de erotismo y sexualidad que impregna toda la novela, en Lolita de Vladimir Nabokov no hay escenas de sexo explícito. Aún así, la primera editorial que se atrevió a publicarla fue una editorial pornográfica francesa.

Largo recorrido sufrió la novela hasta ver la luz de una manera más abierta al público. El dilema entonces, reside ya en la moralidad sexual.

En la historia, se observa desde el principio un crecimiento en el número e intensidad de los encuentros más sexuales o eróticos. A partir de cierta escena, que parece hacer de clímax y hacer de puerta a una verdadera novela pornográfica, el rumbo de la novela cambia y adquiere mayor sutileza y un erotismo más cuidado.

Conclusión

Tan difícil es describir este libro como darle una conclusión que le haga justicia. Como he dicho al principio, es uno de esos libros que hay que leer para sacar conclusiones propias.

Aún así, sí diré que me ha resultado una obra de arte por la pluma del autor, la sutileza e incluso el tema tan controvertido que trata, sin pelos en la lengua.

¡Ojalá hubiera sido escritora, en vez de escritor! Entonces habría podido hacerla posar desnuda bajo una luz implacable. Pero soy Humbert Humbert, alto, huesudo, peludo, con espesas cejas negras, un acento que suena raro y un oscuro pozo de monstruos que se pudren tras una sonrisa de muchacho. Tampoco ella es la niña frágil de una novela femenina.

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