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El día de después nevó.

El día de después nevó. Y sonreí tristemente porque me habría encantado disfrutarla contigo pero tú elegiste otro camino. 

Dibujé un corazón en la nieve y sin ponerle nombres, lo observé mientras se cubría por otros copos que caían del cielo hasta que resultó casi imperceptible.

Exactamente igual que nuestro amor. Me encantaba la nieve, ahora me traía dolorosos recuerdos y tristes sentimientos; amor, odio, rabia, y sí… todavía añoranza y todavía esa punzada de dolor porque te echo de menos. Porque imagino tus pestañas con pequeños copos de nieve y… no sé lo que siento, y porque un día, tu también dibujaste un corazón al que sí le pusiste nombres y a ése, no lo cubrió la nieve. 
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