
Título: Comerás flores
Autora: Lucía Solla Sobral
Editorial: Libros del Asteroide
Género: Novela Romántica
Sinopsis de Comerás flores de Lucía Solla Sobral
Una novela que indaga en los espejismos de las relaciones desiguales y en la amistad como refugio.
Meses después de la muerte de su padre y recién graduada, Marina conoce a Jaime, un hombre veinte años mayor que ella que irrumpe en su vida colmándola de atenciones y planes. En poco tiempo, su día a día da un vuelco: pasa de compartir piso con su mejor amiga Diana, de ir a conciertos y de salir de fiesta a instalarse en el cómodo apartamento de Jaime y cenar cada fin de semana en los mejores restaurantes.
Deslumbrada por la sofisticada vida adulta y el encanto de Jaime, quien también se gana a su familia, Marina se ve sumergida por completo en su mundo, comenzando a olvidar lo que la definía.
Con una prosa que oscila entre la delicadeza lírica y la crudeza visceral, Comerás flores, la novela debut de Lucía Solla Sobral, explora qué significa ser joven, madurar y construirse una identidad. Una novela sobre las distintas caras del amor y los espejismos de las relaciones desiguales, las dificultades del duelo y la amistad como refugio.
Reseña de Comerás flores de Lucía Solla Sobral
«Los hombres llevan siglos narrando el largo y venturoso regreso a casa después de la guerra, las mujeres estamos contando la larga y angustiosa vuelta a nosotras mismas después del amor. Lucía Solla Sobral ha escrito nuestra Odisea» Bibiana Collado.
Esta fue la reseña que me hizo adquirir el libro. El símil entre la guerra por parte de los hombres y el amor por parte de las mujeres y lo largo que se puede hacer el camino de vuelta. Un comentario tan visual como necesario es el tema que trata: el maltrato psicológico en las relaciones.
Tras el éxito de Romper el círculo, era de esperar que salieran otras novelas que tocaran un tema tan en auge. La gran y sutil diferencia es que no hay maltrato físico y el psicológico no está condenado. En un momento de la historia donde las mujeres no necesitan sostener relaciones por dependencia económica, se está retratando esa vuelta a nosotras mismas, como dice Bibiana, y lo angustioso y complicado que puede ser salir de ciertas relaciones y empezar a recorrer ese camino de vuelta.
Historia de Comerás flores
Comerás flores nos cuenta la historia de vuelta así misma de una relación que la aplaca y le roba su propia identidad. Jaime la deslumbra al principio, le facilita las cosas, la colma de regalos, la invita a vivir a su fantástico piso… pero no es oro todo lo que reluce. Poco a poco, empieza a robarle su identidad y hasta su juventud. Siendo veinte años mayor que ella, no desea que salga de fiesta porque «él ya lo vivió». Sin tener en cuenta que ella no.
Con maestría para la manipulación, le hace olvidar lo que la definía para tenerla totalmente volcada en él. La separa de sus amigos, cambia su dieta, la hace volcarse en el trabajo de Jaime y, poco a poco, destruye su autoestima y su vida para convertirla en una sombra de él. El espejo sería más capaz de devolver la imagen de Jaime que la suya propia, que se desvanece con cada decisión que toma por y para él.
No indago mucho más en todas esas situaciones por no hacer spoiler pero sí en una que me ponía los pelos de punta. Entre otras muchas de sus cualidades, Jaime tiene el afán de castigarla cada vez que ella no actúa según lo que él espera. Incluso por nimiedades. Uno de esos castigos consiste en acelerar el coche si da la casualidad de que está enfadado cuando va conduciendo con ella al lado. 120, 150, 160, 180, 200…
Y esto tiene mucho que ver también con la dedicatoria:
«Para las que todavía estáis en un coche a doscientos kilómetros por hora.».
Lo que no esperaba es que fuera tan literal.
Después de toda esta odisea, incluso pensar en dejarlo aterra a Marina.

Los personajes de Comerás flores de Lucía Solla Sobral
El elenco de personajes de Comerás flores no es demasiado amplio ya que se centra especialmente en la relación entre Marina y Jaime.
Marina es una chica joven con las inquietudes y aspiraciones propias de la veintena. No es una vida perfecta, porque ninguna lo es, pero tampoco desordenada ni precaria. Tiene sus estudios, su trabajo, su amigos y su familia, aunque acaba de perder a su padre. No era una chica sin autoestima, no era una chica con problemas… aún así, cayó en las garras de Jaime… porque a todos nos puede pasar, aunque estemos convencidos de que no. Ella también lo estaba.
«Diana, me siento muy estúpida. He fallado. Soy imbécil. ¿Cómo me pudo pasar esto a mí? ¿Por qué yo no lo vi? Sé que tú te estabas dando cuenta. ¿De qué me sirvieron todas esas charlas, los debates y los libros? Fui a la universidad, hice un máster, tengo trabajo y una hermana activista. ¿Cómo te lo iba a contar? ¿Con qué cara podía pedir ayuda?»
Diana es su mejor amiga con la que compartía piso, historia y sueños antes de mudarse con Jaime. Aunque es un personaje secundario, es importante en la historia ya que parece la única capaz de calar la verdadera cara de Jaime. Porque siempre son las amigas. Hasta la familia de Marina estaba encandilada con él.
Jaime es un manipulador de manual. Desde el love bombing hasta poner el coche a 200. Consigue lo que quiere sin ni siquiera pedirlo. Adulador, altivo y… justiciero. Impartiendo castigos que iban desde el silencio por días hasta amenazas o arrebatos de ira pero sin llegar nunca a infligir daño físico. No puede perder su reputación de novio perfecto.
«Me pasaba, a veces, que el Jaime al que yo estaba queriendo no me parecía el mismo Jaime del que me hablaban o el que me encontraba cuando estábamos con otra gente.»
Los temas en Comerás flores de Lucía Solla Sobral
El maltrato psicológico es, sin duda, el tema central de la novela, envuelto en el contexto de una relación tóxica. De manera sutil, Comerás flores nos acompaña por los vaivenes de la manipulación, los castigos, el control, la obsesión y las amenazas. Lucía Solla pinta muy bien el crescendo de la manipulación: como de pequeñas cosas que parecen no tener importancia pasan a otras graves sin haber sido conscientes todavía de la manipulación. No siempre se ve venir ni se siente como tal. Es un juego de manipulación, poder, pérdida de autoestima y todo lo que conlleva: hasta donde estamos dispuestos a llegar por complacer al otro y hasta donde podemos soportar. En este contexto, también se enmarca muy bien cómo poco a poco se va plantando la semilla en Marina de que algo no funciona.
«No quería que me contase la verdad. Quería que me quisiera.»
La salud mental, muy relacionado con el anterior, es un tema persistente a lo largo de la novela. El deterioro que se sufre a nivel mental en una situación de esta índole y lo dificil que es recuperarla. Llegando incluso a convertirse en problemas físicos aunque no sean infligidos directamente por el otro, sí lo es de manera indirecta, una vez sometida al yugo de la voluntad del manipulador.
La identidad me pareció un tema que ardía en las páginas de Comerás flores. Quién era Marina antes de conocer a Jaime, en quién se convierte con él y quién es después de él. Por supuesto, hace hincapié en la perdida de identidad durante la relación porque cambia su vida para hacer que todo gire alrededor de Jaime.
«Tengo una pregunta atravesada: ¿Y qué hacía una chica como tú con un hombre como él?»
Aunque la he incluido dentro de novelas románticas, el amor, al menos el romántico, no aparece realmente en la novela. No hay amor en la relación que establecen Marina y Jaime; solo hay toxicidad, dependencia y control. No obstante, sí encontramos amor en los amigos que la apoyan, en los que desde el principio no se dejan deslumbrar por Jaime y le advertían, en su familia, en su perra Frida y hasta en algún ligue que aparece y le hace recapacitar a Marina sobre qué es lo normal en una relación.
Como tema más secundario también encontramos el duelo, ya que al inicio de la novela, Marina acaba de perder a su padre pero, aunque hay pasajes emotivos, no se profundiza demasiado. Lo que me lleva al siguiente punto.
«Papá nos dijo una vez:
—Algún día faltaré y a ver qué hacéis sin mí.
Y no te hacíamos caso, pero un día faltaste y solo sabemos echarte de menos.»
El estilo de Lucía Solla Sobral
La novela es corta, la lectura, rápida, con un ritmo intrépido. No se detiene en detalles, no pierde el tiempo, te expone los hechos de manera, a veces, un poco abrupta.
Tengo sentimientos contradictorios con este estilo. Por una parte, me ha gustado el ritmo y esa lectura fresca pero, por otro lado, he echado muy en falta un poco más de pausa, al menos, en ciertos momentos. Un estilo acertado para cuando Jaime pone el coche a 200 pero quizás, excesivo para toda la novela. Me hubiera gustado conocer un poco más en profundidad a Marina e indagar en sus sentimientos. ¿Qué sentía? ¿Por qué se dejaba manipular? ¿Cómo lo vivía por dentro?
El estilo tan directo me impidió empatizar con Marina. No llegar a comprenderla me hacía sentir a veces que era tonta, en lugar de haber llorado con ella, que era lo que esperaba. Y creo, que esta es la única pega que le encuentro a la novela, aunque no poco grave.
Conclusión
Comerás flores de Lucía Solla Sobral es una lectura con un tema necesario, sobre el abuso psicológico en las relaciones románticas. Con un estilo fresco aunque sin profundizar demasiado, perfila con acierto la pérdida de identidad bajo el yugo de un manipulador.
Sin duda, una lectura recomendada que abre la puerta a la discusión sobre este tipo de abusos silenciados por tanto tiempo y, en muchas ocasiones, por la vergüenza de la propia víctima.