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la carcel del paraiso

La cárcel del paraíso

Portada del libro la carcel del paraíso de raquel Hernández

Título: La cárcel del paraíso
Autora: Raquel Hernández
Editorial: Sepha

Sinopsis La cárcel del paraíso

Un joven senegalés, lleno de ilusiones y expectativas, decide embarcarse en una patera, junto a un grupo de compatriotas, y cruzar el Atlántico hasta las islas Canarias.

Una joven, conoce a un hombre. El hombre perfecto. Se enamora locamente de él y se casan. Pero después de la boda, él cambia. Comienzan los maltratos…

Ambos con sus vidas destrozadas, sin ningún futuro. Y en un lugar tan desapacible como una cárcel estas dos personas se encuentran y sus vidas volverán a cambiar… varias veces.







Reseña La cárcel del paraíso

 

La historia de La cárcel del paraíso

El libro va mucho más allá de lo que parece por la sinopsis que se centra mucho en los aspectos más macabros del libro olvidando la gran historia de amor. Realmente, el libro ha superado las expectativas que tenía de él y eso es algo que siempre se agradece. Desde el primer capítulo me enganchó y me lo terminé en relativamente poco tiempo. Además, es un libro ligero y rápido de leer. 

Desde la primera página, la autora va al grano y muestra explícitamente, aunque con mucha delicadeza, los asuntos más crudos de la sociedad. Y desde el principio, me engancharon las emociones que emanaban de las palabras. Basta leer el primer capítulo para darse cuenta de ello. 

El argumento está muy bien estructurado y pensado, concentrándose lo justo pero suficiente en la historia de cada uno de los personajes. 

Los personajes de La cárcel del paraíso

Djebbar es un hombre valiente y lleno de esperanzas aunque muy realista respecto a su suerte. Sabe lo que le ha tocado vivir y no se hunde por ello. 

Jénifer es una chica algo más pesimista que piensa que estar en la cárcel es su justo castigo por sus acciones aunque no sea del todo así. 

Se conocen en la cárcel y empieza su historia de amor. Creo que a la parte romántica le ha faltado algo más de acción, aunque está muy latente en todo el libro, todo pasa muy serenamente siguiendo una línea de la que no se sale ni hay percances y éste es el único punto negativo que le he encontrado al libro. 

Además de estos dos protagonistas, nos encontramos otros personajes importantes como Rosa, la madre de Jénifer, encantadora y tremendamente luchadora para darlo todo por su hija; Lídia y Aber, compañeros de la cárcel junto con Jénifer y Djebbar, haciéndose grandes amigos y, por último, Ricardo, director de la cárcel y un hombre obsesivo y repelente. 

Me parece curioso que el antagonista de esta historia no sea una persona o grupo de ellas como en la mayoría de los casos, exceptuando a Ricardo, aunque no llega a ser el antagonista principal. En lugar de ello,  se trata de una serie de malas decisiones que toman las personas en un momento dado, ni más ni menos. 

Otro punto que me parece importante destacar es que el libro está lleno de reflexiones ¿Qué está bien y qué está mal? ¿Por qué sí deben castigarte y por qué no? Una de mis reflexiones favoritas fue la que hacía Djebbar sobre la gente de la cárcel, desde que lo leí ni si quiera a mí me parece un lugar tan horrible como imaginaba:


“La prisión está llena de personas que en un momento de sus vidas  habían tomado una mala decisión, que había supuesto un punto de inflexión en éstas. Djebbar siempre  había pensado que en la cárcel estaban encerradas las personas que eran malas, que suponían un peligro para el resto de la sociedad y por esto las separaban durante un tiempo determinado, para corregir su comportamiento, pero no era del todo realmente cierto. Había varios tipos de personas, narcotraficantes, otros que desde su adolescencia vivían robando, ya que no conocían otra manera de ganarse la vida, pero otros muchos que tan sólo habían cometido errores, eso sí errores fatales, que se pagan con un precio muy alto, y no tan sólo por la privacidad de la libertad sino por lo que sentían en su corazón, en su alma. Cómo se sentían cada noche en aquella cárcel, alejados de todo, de su familia y amigos, pensando en cómo estarían sus víctimas. Aunque ellos habían sido también víctimas pero nadie pensaba en ellos, nadie sentía lástima por ellos”