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La chica del tren de Paula Hawkins

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Título: La chica del tren
Editorial: Planeta
Autora: Paula Hawkings
Género: Thriller, Novela negra

Sinopsis de La chica del tren de Paula Hawkings

Rachel toma siempre el tren de las 8.04 h. Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas… y la misma parada en la señal roja. Son solo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece? Tú no la conoces. Ella a ti, sí.

Reseña de La chica del tren de Paula Hawkins

La historia de La chica del tren

Rachel está loca, necesitada de amor y de una vida nueva. Cada mañana coge el tren de las 8.04 en dirección a ningún sitio y se inventa vidas para los demás -esas personas que ve a través de la ventana-. En concreto, una pareja la tiene obsesionada. Un día ve algo y todo empieza a dar vueltas.

Así empieza La chica del tren, el thriller que tanto ha dado de qué hablar. Desde que lo descubrí, tuve ganas de leerlo pero por unas u otras razones lo iba dejando para luego. Cuando vi que tendría película, me di prisa en hacerle un huequecito.

Cuando digo que Rachel está loca, me refiero a que el 90% del tiempo está borracha, se mete donde no debe, no entiende de límites y es una pesada de cuidado. Aún así, acabas cogiéndole cariño. Es una persona con defectos, como tantas otras. Y que no sea perfecta la hace más real.

 
“Una vez leí el libro de una exalcohólica en el que contaba que les había practicado una felación a dos hombres que acababa de conocer en el restaurante de una abarrotada calle de Londres. Cuando lo leí, pensé que yo no estaba tan mal. Ahí es donde pongo el límite.”

La intriga de la novela viene de la mano del alcoholismo de Rachel, ya que no siempre se acuerda de lo que hace. Una persona ha desaparecido y ella parece estar cerca del último momento en que se la vio. Sin embargo, estaba tan borracha que sus lagunas mentales no le permiten recordar qué pasó. Y nadie la ayuda, más bien al contrario, nadie la toma en serio. Ni si quiera la policía.

Por tanto, el hecho de que siempre esté borracha cumple una función importante en la historia, y es que no sabemos hasta qué punto podemos fiarnos de lo que nos cuenta y las pistas que nos da. Me encanta que un libro consiga engañarme de ese modo. Aunque para mí, el libro maestro en cuanto a engañar al lector es Perdida de Gillian Flynn. Aún así, La chica del tren ha quedado en buen lugar.

 
“Si no eres capaz de recordar lo que has hecho, es tu mente la que rellena los huecos y no puedes evitar pensar en lo peor posible…”

 

Los personajes de La chica del tren

En cierto modo, Rachel es la “mala” de La chica del tren. Acosadora, inestable, borracha y un largo etc. Es posible que la novedad de esta historia es que está contada desde su punto de vista y en primera persona, ya que te genera un sentimiento de pena y lástima, de querer ayudarla. Creo que es lo que marca la diferencia. Si no estuviera su punto de vista, hubiera sido simplemente otro thriller más.

Sin embargo, de vez en cuando hay capítulos con la perspectiva de otros personajes que nos permiten conocer diferentes detalles -y por supuesto, liarnos más- pero la de Rachel es la predominante. Se trata además, de las voces de dos mujeres: Megan y Anna. Tres mujeres en total que dotan de mucha fuerza narrativa a la historia.

 

“Pienso en lo que me dijo aquel profesor y en todas las cosas que he sido: niña, adolescente rebelde, fugitiva, puta, amante, mala madre, mala esposa. No estoy segura de que pueda reinventarme a mí misma como buena esposa, pero como buena madre he de intentarlo.”

 

Hablando de voces, otra novedad que he agradecido es que no se incluían las perspectivas de los policías ni los investigadores. Eso, al fin y al cabo, siempre acaba siendo igual y a mí me termina aburriendo. No quiero conocer la investigación si no qué pasó y de manera original, si puede ser. La chica del tren ha cumplido esas exigencias y ha superado mis expectativas. Ha conseguido atraparme y querer leer siempre más.

La trama de La chica del tren

Otro aspecto positivo es lo bien entrelazados que están los hechos y la forma a cuenta gotas en la que se nos presenta. Nada de dejar hilos sueltos o sin resolver. Todo queda bien atado, con sentido y ciertas sorpresas.

 

“No puedo evitarlo, veo estos restos de ropa, una camiseta sucia o un zapato solitario, y sólo puedo pensar en el otro zapato, y en los pies que los llevaban.”

 

Un aspecto negativo -aunque original- es que no hay mucha tensión narrativa. Me explico; Rachel nos cuenta los hechos desde innumerables lagunas y en pasado. Por lo que no crea una verdadera tensión de “Oh madre mía, que está pasando”. Primero porque no sabes si de verdad ha pasado y cómo ha sucedido y segundo, porque lo cuenta en un tiempo pasado sin demasiada excitación.

Otro aspecto a comentar es la publicidad que se la ha dado a la novela (demasiado, quizás). Es un libro bueno (al menos a mí me ha gustado) pero crearte unas altísimas expectativas puede ser peligroso. ¿Vinieron primero los lectores o el marketing? Tampoco me voy a extender más en esto.

En conclusión, La chica del tren es un libro original con voces muy singulares, que consiguen confundirte, sin centrarse en la investigación policial y sin mucha tensión narrativa. Su historia está perfectamente enlazada. Personalmente, me enganchó desde el principio y lo he disfrutado mucho.

“Hay algo reconfortante en el hecho de ver a personas desconocidas en la seguridad de sus casas.”
 
 
¿Qué os parece? ¿Lo habéis leído?

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